Hay empresas que demuestran que el compromiso real se mide en hechos, que son consciente de que las organizaciones deben dejar un legado. Es el caso de Cabrero e Hijos, reconocida con el Premio Empresa más inclusiva 2026, un galardón que no solo distingue buenas prácticas, sino que visibiliza modelos empresariales que generan impacto social tangible en el territorio.
Este reconocimiento, impulsado en el marco del proyecto Huesca más inclusiva, pone en valor a aquellas organizaciones que han sabido integrar la inclusión laboral como parte estructural de su cultura empresarial, y no como una acción puntual o reputacional.
La inclusión como cultura, no como estrategia
Cabrero e Hijos ha construido un modelo que va más allá de la integración simbólica. Actualmente, la compañía cuenta con 13 personas con discapacidad en su plantilla, integradas en diferentes áreas tanto de Supermercados Altoaragón como de Cash and Carry Altoaragón. Este dato, por sí solo, podría parecer una cifra. Pero en realidad representa algo mucho más profundo: una manera de entender la empresa como agente activo en la construcción de una sociedad más justa.
La clave está en cómo se ha hecho. No se trata únicamente de contratar, sino de integrar de forma real y adaptada a las capacidades de cada persona, generando entornos de trabajo donde todos aportan valor y forman parte del proyecto común.
El valor del ecosistema: colaboración con entidades sociales
Uno de los elementos diferenciales del modelo de Cabrero e Hijos es su colaboración estrecha con entidades como Valentia o la Asociación Down Huesca. Estas organizaciones han acompañado el proceso completo: desde la identificación de perfiles hasta el seguimiento en el puesto de trabajo. Esto ha permitido una integración progresiva, cuidada y sostenible, evitando uno de los errores más habituales en políticas de inclusión: la falta de acompañamiento. Aquí hay una lección clave para cualquier pyme: la inclusión no se improvisa, se construye en red.
Impacto real: más allá de lo social
Uno de los grandes mitos empresariales es pensar que la inclusión es únicamente una cuestión ética o social. La experiencia de Cabrero e Hijos demuestra lo contrario. Según la propia empresa, este modelo ha contribuido a mejorar el clima laboral, reforzar el compromiso de los equipos y generar una cultura organizativa más humana y cohesionada. En otras palabras, la inclusión no es solo una obligación moral, sino una ventaja competitiva.
Empresa y propósito: una nueva narrativa
Las palabras de Agustín Cabrero resumen bien esta filosofía: la empresa no solo debe generar actividad económica, sino contribuir activamente al entorno en el que opera. Esta idea conecta directamente con una tendencia cada vez más relevante en el ámbito empresarial: el paso de empresas centradas en el beneficio a empresas con propósito. Y en ese camino, la inclusión se convierte en uno de los pilares más sólidos.
Cabrero e Hijos no ha ganado solo un premio. Ha demostrado que otra forma de hacer empresa es posible. Una manera basada en el talento sin etiquetas, en la diversidad como fortaleza y en la convicción de que las empresas pueden, y deben, ser agentes de cambio social.
En un momento en el que tanto se habla de innovación, quizá convenga recordar que innovar también es esto: generar oportunidades reales donde antes no las había. Porque, al final, la verdadera excelencia empresarial no se mide solo en resultados, sino en impacto.

