En un contexto empresarial en el que hablamos constantemente de competir, crecer, innovar, digitalizar o conquistar nuevos mercados, resulta especialmente interesante encontrarnos con iniciativas que plantean una lógica diferente: colaborar para aprender.
La empresa oscense Eboca y la italiana CDA (Cattelan Distributori Automatici) han formalizado recientemente un hermanamiento cultural y empresarial que une Aragón con la región italiana de Friuli-Venecia Julia. Lo verdaderamente singular de la iniciativa es que su objetivo principal no es hacer negocio conjuntamente, sino crear una relación estable que permita intercambiar experiencias, conocimiento y cultura empresarial.
Aprender también es una estrategia empresarial
Durante demasiado tiempo hemos entendido el conocimiento empresarial como algo que había que proteger. Procesos, experiencias, modelos de gestión o buenas prácticas formaban parte de ese territorio que difícilmente se compartía con otras organizaciones.
Sin embargo, la complejidad del entorno actual exige una mentalidad diferente. Ninguna empresa tiene todas las respuestas. Probablemente, ni siquiera tiene todas las preguntas. Abrirse a otras organizaciones permite observar cómo afrontan problemas similares, descubrir maneras diferentes de gestionar personas, incorporar nuevas perspectivas y, sobre todo, cuestionar determinadas inercias que con el paso del tiempo terminamos considerando verdades absolutas.
La experiencia de Eboca y CDA resulta especialmente interesante porque ambas compañías han decidido mantener su autonomía y su identidad mientras crean un espacio permanente de intercambio. La relación se articula alrededor de cinco pilares: personas, innovación, responsabilidad, territorio y futuro. No parece casual que las personas ocupen el primer lugar.
Empresas que aprenden de empresas
Existe una enorme cantidad de conocimiento dentro de nuestras empresas que rara vez sale de ellas. Conocimiento acumulado después de años resolviendo problemas, atendiendo clientes, gestionando equipos, equivocándose, rectificando y tomando decisiones.
Ese conocimiento práctico constituye uno de los grandes activos de cualquier territorio. Por eso, desde Huesca Excelente siempre hemos considerado especialmente valiosos los encuentros entre empresarios. Visitar una empresa, conversar con quienes la dirigen, conocer sus instalaciones o comprender cómo afronta sus dificultades puede aportar aprendizajes que difícilmente encontramos en un manual.
La iniciativa de Eboca lleva esa idea un paso más allá y la traslada al ámbito internacional. La primera visita de CDA a las instalaciones oscenses durante el pasado mes de julio tuvo continuidad los días 2 y 3 de septiembre con el desplazamiento de representantes de Eboca a Italia. Lo que inicialmente podría haber sido una visita empresarial se convierte así en una relación con vocación de permanencia.
Compartir conocimiento no nos hace más débiles. Nos permite ser mejores.

