La Mochila Austriaca

Interesante artículo de Miguel Angel Otín, publicado en Diario del AltoAragón   (10-02-2016)

Austria, con su “modelo austriaco” es desde hace unos años un referente en materia de empleo. Y una de las medidas más valoradas entre las  “mejores prácticas”  en tema de Relaciones Laborales en Europa es su “mochila austriaca”,  uno de los elementos más llamativos del citado modelo.

En el año 2003, un gran acuerdo entre partidos permitió una profunda reforma laboral en Austria. Su objetivo era reducir la rigidez del mercado laboral y al mismo tiempo, ofrecer una indemnización creciente que acompañara al trabajador a lo largo de su vida laboral. La clave quizás esté que en Austria la indemnización por despido directa es igual a cero. Vamos que hay un despido prácticamente libre. En España, el legislador ha estipulado una indemnización a favor del trabajador de 20 días de salario por año de servicio trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. Variables como salario y antigüedad, aunque con distintos multiplicadores y límites, se utilizan a la hora de fijar las indemnizaciones por despido improcedente, por terminación de contratos temporales, etc.

No pretendo entrar en debate, y si es o no aplicable a España. Simplemento, voy a intentar explicar su significado y funcionamiento.

¿Qué es la “mochila austriaca”?

Es un “modelo indemnizatorio”. Se podría decir que es como un pequeño plan de pensiones que podemos rescatar en caso de despido. Básicamente, es un fondo de capitalización para trabajadores que se mantiene a lo largo de toda la vida laboral y que puede hacerse efectivo en caso de despido (en forma de indemnización), de movilidad geográfica y/o en el momento de la jubilación. Si el trabajador cambia de empresa se lleva consigo ese fondo. El modelo establece que la empresa provisiona  una parte del despido, aportándolo a un fondo individual de cada trabajador, que se incrementa con las rentabilidades logradas con la inversión del capital. Complementa los contratos, sin diferenciar entre fijos y temporales

En Austria, cada trabajador cuenta con un sistema individual de indemnización por despido, la citada mochila. Cada mes, el empresario aporta un porcentaje (1,53%)  del salario bruto del empleado a ese fondo. No obstante, ese dinero no simplemente se acumula, sino que se trata de un fondo gestionado por una Entidad con inversiones en búsqueda de  rendimientos, estando garantizados los fondos al 100%  por  el Estado. Cada austriaco sabe en todo momento a cuánto asciende su ahorro, su fondo, su mochila.

¿Cómo funciona la mochila austriaca?

El elemento más importante del modelo es que realmente es ‘su mochila”,  puesto que es un fondo nominativo,  tiene el nombre y apellidos del trabajador, es suyo. Si no es despedido y llega a los 65 años con la mochila intacta, tendrá un complemento muy interesante para su jubilación. Y si es despedido o  decide irse de la empresa por las causas que sean, bien para reorientar su carrera o decide emprender y hacerse autónomo, también podrá llevarse  su mochila con él y utilizar ése dinero para lo que considere. Actualmente en España, en caso de baja voluntaria no tiene derecho a indemnización

Lo fundamental es que ese dinero es para y del trabajador. Como resumen, si es despedido, su mochila es su indemnización, siendo compatible con  la prestación por desempleo. Si cambia de trabajo, su mochila va con él y  si decide crear una empresa o trabajar por cuenta propia, puede disponer de ese capital. Al jubilarse puede usarse como complemento a la pensión y, en caso de fallecimiento es heredable

Indudablemente, tanto la mochila austríaca como el contrato único, conformarían un nuevo marco del mercado laboral planteando un escenario con nuevas propuestas, La implantación de este modelo requiere un cambio importante en la mentalidad tanto de las empresas como de los trabajadores, pasando de un modelo de “un trabajo para toda la vida” a uno en el que la flexibilidad del mercado laboral es la base para una economía más productiva y competitiva, pero sin por ello descuidar la protección al empleado. Y lógicamente con sus ventajas e inconvenientes. Veamos algunas de ellas:

Ventajas:

Se favorece la contratación: La mochila austríaca elimina la incertidumbre de los costes futuros de una contratación, una de las barreras más habituales a la hora de ampliar plantilla en una empresa

Se eliminan los contratos temporales: En Austria, funcionan principalmente los “contratos únicos y fijos”. Esto significa que prácticamente todos los trabajadores son fijos. Esto tiene una repercusión directa tanto en la remuneración como en la productividad, ya que tanto la empresa como el empleado están interesados en que su relación sea fructífera, puesto que la temporalidad no es beneficiosa ni para la empresa ni para el trabajador

No existe límite a la indemnización: Actualmente, en caso de despido, un trabajador recibe 20 días de salario por año trabajado. Estos límites no existen en el caso de la mochila austríaca, por lo que la indemnización es mucho mayor a medida que avanza nuestra vida laboral

Se incentiva la productividad: Con el sistema español, a la hora de despedir a un empleado no solo se siguen criterios de productividad o de idoneidad, sino también de ahorro. Cabe pensar que se prescinde del trabajador que supone un menor coste de despido. Eso es malo tanto para la empresa, que pierde trabajadores cualificados, como para el trabajador que no encuentra motivación para hacer mejor su trabajo. La mochila implica, que a la hora de amortizar puestos de trabajo, las empresas no tengan que valorar a qué empleados despedir en función del coste que les va a representar

Un mercado más flexible: No sólo para las empresas, sino también para el trabajador, que sabe que su indemnización se va con él al cambiar de empleo, y no se ve condicionado u obligado a seguir en su trabajo actual por no perder los derechos adquiridos.

Inconvenientes:

Aumenta los costes laborales: El hecho de que sea el empresario quien deba aportar un porcentaje del salario bruto a la mochila, hace aumentar los costes salariales de la empresa, con la posibilidad de que se reduzcan los salarios en la misma medida. Sin embargo, hay que matizar que las empresas ya incurren en gastos similares para disponer de una previsión de capital en caso de tener que despedir a un empleado

Elimina las trabas al despido: Este es el inconveniente más claro. Si despedir le sale gratis al empresario, aumenta la inestabilidad laboral, ya que puede ajustar su plantilla cuando quiera, sin coste alguno

¿La mochila austríaca es salario?: No es salario que se cobre cada mes, pero sí una retribución que, como hemos visto antes, recuperaremos en algún momento de nuestra vida laboral, ya a modo de indemnización por despido o al llegar nuestra jubilación.

No he pretendido comparar los contextos de Austria y de España, que eran y son distintos. No obstante, la realidad es que el porcentaje de desempleo en Austria es el 5% y del 23% en España, y el porcentaje de trabajadores con contrato temporal en Austria el 9% (éste contrato sólo se utiliza en casos muy concretos)  y en España el 24%.

Evidentemente, son más las ventajas que los inconvenientes, y son varias las voces que ven como positivo este modelo, tanto por su repercusión en la vida laboral, como posible complemento del Sistema Público de Pensiones, no obstante también se reconocen  dificultades en base a dos obstáculos casi insalvables: el aumento de costes del empresario y la renuncia a la indemnización por despido por parte del trabajador.

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